Presentación
Este nuevo aporte a las ciencias que Rafael Bautista nos ofrece con
esta publicación, toca un tema de fundamental importancia para el
Estado Plurinacional de Bolivia en un proceso iniciado en el año
2005 con la elección del primer presidente indígena de Bolivia y
que representa a un grupo social que durante más de cinco siglos ha
estado marginado de la sociedad boliviana: las naciones indígenas
originarias campesinas (NIOCs).
La elección de Evo Morales es trascendental para la historia de Bolivia, no sólo por lo que representa el individuo como
tal, sino porque se pone a flor de piel la nación clandestina y todo
lo que ha sido antes de la invasión española en 1532 en estos territorios de lo que hoy es Bolivia.
La Cosmovisión andino amazónica de estas NIOCs han
demostrado ser una civilización con características propias y diferentes a la de sus invasores y que con su llegada han cambiado
el curso de la historia. Su organización social, su religiosidad, su
sistema económico y político, han estado basados en principios
fundamentales como lo comunitario, la reciprocidad y la redistribución equitativa de sus recursos naturales, lo que ha permitido
un estado de bienestar que hoy se lo plantea por el Estado Plurinacional de Bolivia como una alternativa al sistema capitalista
mundial y al que hoy se ha llamado como “el vivir bien o el sumaj
kamaña o el sumaj kausay o ñandereqo”.
Este libro, por eso representa una contribución muy valiosa,
bien fundamentada, crítica y constructiva, que debe servir para
fortalecer el proceso de cambio del Estado Plurinacional de Bolivia en el que muchos habíamos soñado y que creemos que debe
profundizarse hacia el “vivir bien,” muy diferente al vivir mejor de
la hegemónica concepción de la sociedad occidental moderna de
origen eurocéntrica y que ha colonizado las diferentes instancias
del Estado Republicano, sus organismos e instituciones. Consideramos que el camino es todavía largo por recorrer y que requiere
de muchas idas y venidas sin que se desgaste lo más poderoso de
esta comunidad boliviana, que es el ajayu heredado de nuestros
ancestros.
Pero esta magistral obra de Rafael Bautista, quien es docente
de postgrado del centro universitario AGRUCO de la UMSS, no
solamente es importante por la coyuntura actual de Bolivia, ya
que las profundas reflexiones epistemológicas sobre la política
como praxis y como teoría, planteando una reconceptualización
justamente de la política, partiendo de un análisis detallado de sus
orígenes que vienen del continente Europeo y de toda su tradición
filosófica y científica, ha dado lugar a hegemonizar el conocimiento
y su visión de vida en el mundo.
El planteamiento de la descolonización de la política, tiene
en el libro una propuesta de un nuevo concepto de política que
se la denomina comunitaria o de la liberación. Justamente esta
propuesta, es la contribución más importante que se ha dado en
los últimos años desde el sur al debate global, que requiere de
respuestas urgentes ante el cambio climático, la crisis alimentaria,
la crisis energética, la crisis económica financiera y la crisis de la
civilización occidental moderna, lo que lleva a la búsqueda desde
el norte y desde el sur, de nuevos paradigmas o la revalorización
de saberes ancestrales.
En el texto se pueden destacar cuatro conceptos centrales: lo
comunitario, el servicio a la comunidad, que más bien lo precisamos como reciprocidad, la descolonización y el diálogo de saberes.
Lo comunitario se menciona en la Parte 1 y Título 1 de la
Constitución Política del Estado (CPE) sobre las Bases fundamentales que en el artículo 1 dice: “Bolivia se constituye en un
Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario,
libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y
el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico,
dentro del proceso integrador del país”.
En el capítulo segundo, de Principios valores y fines, artículo 8 inciso II se reconoce a la reciprocidad como uno de sus
valores: “El Estado se sustenta en los valores de unidad, igualdad,
inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto,
complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad
de oportunidades, equidad social y de género en la participación,
bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y
redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien.
Ambos conceptos, de una u otra manera, están también insertos
en diferentes partes de la nueva Constitución Política del Estado
aprobada en enero del 2009.
A estos dos conceptos se debe incluir el concepto de diálogo,
que en la Constitución Política del Estado se la menciona como:
diálogo intra e intercultural. En la parte segunda de los Principios valores y fines del Estado, artículo 9, inciso 2 se menciona lo
siguiente: “Garantizar el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la
protección e igual dignidad de las personas, las naciones, los pueblos y las comunidades, y fomentar el respeto mutuo y el diálogo
intracultural, intercultural y plurilingüe”. En el mismo artículo 9
inciso 1 se menciona que uno de los fines del Estado es: “Constituir
una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización,
sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para
consolidar las identidades plurinacionales”.
El diálogo de saberes, que es un principio fundamental de
la Ley marco de la madre tierra y el desarrollo integral, dice que
“el Estado Plurinacional de Bolivia asume la complementariedad
entre los saberes y conocimientos tradicionales y las ciencias”.
Estos conceptos, que tienen un profundo significado en las
naciones y pueblos indígenas de Bolivia y el mundo, surgen también como parte de nuestra herencia ancestral. El surgimiento de una política comunitaria como propuesta al concepto y la praxis
actual de política, o una ley de los derechos de la madre tierra o
la ley marco de la madre tierra y el desarrollo integral para vivir
bien, son la más clara demostración de que desde Bolivia están
surgiendo nuevas visiones de vida que parten desde naciones que
hasta 1492 no habían tenido una relación con Europa.
Desde nuestras experiencias en el trabajo con comunidades
indígenas originarias campesinas en Bolivia y otros países Latinomericanos, podemos afirmar que lo comunitario, la reciprocidad
o cooperación mutua y el diálogo de saberes, son conceptos que
surgen de la praxis de la vida cotidiana en diferentes tiempos y
espacios; en sí, son transversales a los temas económicos, sociales,
productivos, tecnológicos y sin duda, como lo plantea Bautista,
también se complementan con la política.
Lo comunitario es parte de la vida cotidiana de nuestras naciones y pueblos indígenas originarios campesinos, donde el individualismo es inconcebible; el individualismo esta muy relacionado
a las formas de ver el mundo de occidente moderno, en el que la
familia y la comunidad tienen un rol cada vez menos importante. Las
relaciones de parentesco sanguíneo, político y espiritual se diluyen
y reducen el sentido comunitario que en las grandes urbes y otros
espacios modernos, es más preponderante. Lo comunitario no es
solo se refiere a la sociedad o a los seres humanos, sino también a
las deidades, a la naturaleza, a las montañas, bosques, lagos, ríos, etc,
donde todo es considerado sagrado y todo tiene vida.
Para reproducir la vida es necesario el diálogo entre seres
humanos, con la naturaleza y las deidades. Este diálogo debe
buscar la cooperación mutua, la reciprocidad y la redistribución
equitativa, que en nuestras comunidades existen expresadas de
diferentes formas. El ayni, la minka, la humara, el trueque, el
c’halay, la Achocalla, etc, son expresiones de profunda significación
en la vida, sin estas no es posible la vida con la sociedad, con la
naturaleza y con las deidades.
La política comunitaria es praxis y esta vigente en espacios
más reducidos de comunidades indígenas originarias campesinas
como son los ayllu y tal ves menos en sindicatos, subcentrales y centrales campesinas que han recibido mucha influencia de la
política occidental moderna, por sus mismos orígenes. Es mucho
mas fuerte en las familias; mientras más extensiva la familia, las
relaciones de parentesco, mas se expanden y fortalecen la reciprocidad, el servicio a la comunidad. Estas relaciones sociales están
sustentadas por las relaciones con la madre tierra, con los apus, las
montañas sagradas, etc. Esto implica una profunda creencia en la
vida después de la vida, donde la muerte es parte. Estas creencias,
muy desvalorizadas y rechazadas por los invasores españoles en
1532, son el ajayu, la espiritualidad que trasciende a la política
occidental moderna y da vida y fortaleza a la política comunitaria.
Como dice Bautista, “la originalidad de esta praxis política
choca, de modo inevitable, con todo el sistema político vigente de
origen occidental moderno”. Pues, “la política en cuanto servicio,
retrata esta praxis novedosa en toda su dimensión, se trata de otra
concepción que hace al ámbito esencial de lo político que se desprende de una cosmovisión que postula al servicio como la forma
de despliegue de una comunidad siempre presupuesta”.
La condición colonial del que surge la república de Bolivia,
como dice Bautista, “solo podía haber producido un Estado antinacional y unas élites desprovistas no sólo de color local sino
de contenido real; cuya constatación es la actual intelectualidad,
incapaz de comprender lo que acontece (incluso al nivel de las
nociones básicas de la política), después que los pueblos indígenas
logran, ya no solo cercar el sistema político, sino que se proponen transformarlo. Coincidimos con Bautista de que estas élites
señoriales son el mayor peligro del proceso de cambio y que están
cada vez más incrustadas en las esferas y la cúpula de gobierno,
porque no sólo están desprovistas de color local sino de saber local
y de saberes ancestrales que les den el contenido real, asumiendo
también como complementario el conocimiento occidental moderno de origen eurocéntrico; esto es diálogo de saberes desde
la revalorización de la sabiduría indígena originaria campesina, a
partir de una profunda reflexión epistemológica.
Las élites señoriales son las que buscan el poder por el poder
y no el poder para el servicio hacia el pueblo. Bautista, haciendo de la política
referencia al filósofo aleman Weber, menciona que el poder es
“el dominio legítimo ante obedientes”, “es la probabilidad de
imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aún
contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa
probabilidad.” Coincidimos que es este concepto de poder que esta
presente a lo largo de la política moderna como el fundamento de
un despliegue global de dominación; es un concepto que expresa
además, históricamente, una estructura colonial y que promueve,
a su vez, un patrón colonial del poder.
Es en esta encrucijada, en este punto de inflexión que se encuentra Bolivia, luchando para pasar de un concepto y praxis de
la política occidental moderna a otra de la política comunitaria y
liberadora. Creemos que es todavía muy prematuro sacar conclusiones al respecto porque el proceso recién empieza, pues en una
visión occidental moderna de la vida, la perspectiva del tiempo
es lineal y cortoplacista, en una visión ancestral de las NIOCs, es
una perspectiva en espiral, donde la muerte es parte de la vida y
trasciende la vida material, social y el presente.
Este importante aporte tiene la virtud, como dice Bautista,
“de culminar y no acabar el trabajo”, sino abrir una puerta para
profundizar la discusión y el análisis “hacia una nueva fundamentación de la política, como ciencia del servicio comunitario.” En
ese camino nos encontramos con Rafael Bautista, aunque desde
diferentes entradas, para nosotros desde el ámbito de la praxis,
por el trabajo de más de 27 años con comunidades indígenas
campesinas, para él desde nuevas fundamentaciones filosóficas.
Freddy Delgado
Director Ejecutivo del Centro Universitario AGRUCO
Facultad de Ciencias Agrícolas y Pecuarias-Universidad
Mayor de San Simón.
Prólogo
CONTINUA : http://biblioteca.clacso.edu.ar/Bolivia/agruco/20170927035252/pdf_224.pdf