Muchas veces existe la duda de por qué los Incas de la Ciudad del Cuzco en su gran mayoria no apoyaron la causa emprendida por Don José Gabriel Túpac Amaru. Se estima que tras estallar la rebelión en 1780 un aproximado de más de 20 caciques-gobernadores incásicos y más de 60 nobles Incas lucharon contra los rebeldes, integrando la Compañía de Indios Nobles Patricios del Cuzco o financiando las campañas militares con su inmensa fortuna. Entre los militares se destaca a los capitanes Don Pedro Sahuaraura, Don Diego Cusihuamán, Don Pedro Inca Roca, Don Ambrosio Chillitupa, entre otros. Entre los financistas de las campañas tenemos a Don Francisco Quispe Inca, Miguel Tisoc, Cayetano Tupac Guamanrimachi, Sebastián Guambotupac, José Chillitupa Inca, Faustino Oscohuaranga Inca, Marcos Chillitupa Inca, José Ramos Titu Atauchi, Isidro Sinchi Roca, Carlos Cusipaucar, Isidro Inquiltopa, Ventura Yupanqui, Matías Auquiguaman Inca, Antonio Guallpa Inca, Fernando Guallpa Inca, Fernando Pomaquispe, Francisco Chalco, Juan Túpac, Francisco Chaca Inca, Bernardo Cusitopa, Isidro Guamantito, Juan Tito Inca, Pascual Cullutopa, Silvestre Titu Condemayta, Agustín Yunga Tupac, Gregorio Yunga Tupac, Antonio Túpac Sinchiroca, Pablo Condorpusa, Rafael Amau, Laureano Casirumay, Ventura Guallpamaita, Ventura Inca Paucar, Pedro Poma Urcosupa, Pablo Condorpusa, Agustín Condemayta, Eusebio Pomaguallpa, Felipe Ticse, Francisco Pomaialla, Sebastián Guambopata, entre otros.
¿Cuáles eran las razones de esta poca adhesión a la causa rebelde?
1.- El motivo principal es que desde 1776 en adelante, Don José Gabriel Túpac Amaru proclama públicamente que él es el "unico Inca de Sangre Real”, "descendiente de Sangre Real" y afirma que pertenece al “unico Tronco Principal de los Reyes Incas que gobernaron estos Reinos del Perú”, atribuyéndose así la primogenitura.
Estas afirmaciones llegan a oídos de los Incas del Cuzco y generan gran malestar entre la nobleza incaica, especialmente entre los miembros del Consejo de los 24 Electores Incas. Ya que para ellos era inaceptable que alguien que no perteneciera a su círculo se atribuyera tales categorías y títulos, porque desde su perspectiva solo ellos tenían el permiso y la facultad (en nombre de la Corona) para reconocer la nobleza y legitimidad de un descendiente de los Sapa Incas y Reyes Incas de la antigüedad.
"En cambio, José Gabriel Condorcanqui Tupa Amaru fue visto como un usurpador del término “Inca". (Donato Amado, 2017)
Los miembros del Consejo señalan a Túpac Amaru de ser un "usurpador, impostor y farsante", a tal punto que llegaron a omitir que en 1715 habían admitido a su tio-abuelo Bartolomé Túpac Amaru como representante del linaje de Huayna Capác. Y es en este contexto donde algunos miembros del Consejo deciden mostrar su apoyo a Diego Felipe Betancur, quién era enemigo legal de Túpac Amaru, no porqué en si reconocieran a los Betancur como herederos legítimos del soberano Túpac Amaru, sino que estaban impulsados por este odio y resentimiento hacia alguien (J. G. Tûpac Amaru) que había desconocido su autoridad y legitimidad como institución.
“Es interesante la sugerencia de Garrett, quien señala que para los incas cuzqueños las pretensiones de Betancur resultaban preferibles a las de Tupa Amaru".(Donato Amado, 2017)
Aunque para algunos la postura de los Incas del Cuzco era la correcta, y no así la de José Gabriel Tûpac Amaru, cabe precisar que desde el siglo XVI hay una división entre los Incas, muy aparte de la ya conocida fracción entre huascaristas y atahualpistas. Esa otra división es la de los Incas del Cuzco y los Incas de Vilcabamba, cuyas diferencias no se acaban con la muerte de Tûpac Amaru en 1572, sino que se mantienen durante los siglos siguientes.
Mientras que para los herederos de Huascar, Toparpa, Paullo Inca y otros Incas de la ciudad, su linaje era el que tenía el mayor estatus y rango dentro del sistema nobiliario indo-hispanico, no lo era así para los descendientes de Manco Inca, puesto que para ellos sus antepasados habían sido aquellos rebeldes con quienes la Corona había firmado tratados y capitulaciones, donde se les reconocía la "primogenitura imperial", y fueron estos mismos quienes en su momento desconocieron que Atahualpa, Huascar, Toparpa o Paullo tuvieran legitimidad como soberanos del "Imperio del Pirú" por haber usurpado el poder o haber sido puestos por los españoles.
Entendiendo esto se puede comprender porque Don José Gabriel Tûpac Amaru, quién desde su infancia había sido convencido de ser heredero del soberano Tûpac Amaru, más tarde en la década de 1770 defendiera aquella postura, dónde segun él era el “unico Tronco Principal de los Reyes Incas que gobernaron estos Reinos del Perú”. Mientras que los miembros del Consejo de los 24 Electores Incas del Cuzco señalaban que ellos eran los "Nobles Patricios Incas, descendientes de Sangre Real de los Reyes Incas del Perú... ahora leales y fieles vasallos de Su Majestad Don Carlos III, nuestro Rey y Señor Natural".
2.- En 1780 y 1781, Don José Gabriel Túpac Amaru se hace proclamar y coronar como soberano (“Inca Rey”) y exige a todos los caciques e indios nobles obediencia y vasallaje, lo cual es visto por muchos de ellos como una afrenta y traición a la Corona.
“Desde el principio de su traición, mando, y mandaba como Rey, bajo el frívolo y falso pretexto de ser descendiente legítimo y único, según va indicando, de la sangre real de los Emperadores gentiles”. (Areche, 1781)
Los Incas del Cuzco ven aquel suceso como una aberración y una afrentar total a su autoridad, siendo mucho peor que lo anterior, ya que Tûpac Amaru ha roto el orden natural del virreinato, dónde el único Rey Inca es Carlos III de España. Además Tûpac Amaru ha usado las insignias de los Sapa Incas que en el virreinato solo podían ser usados por los 3 representantes (alférez real, alguacil Mayor y alcalde mayor) del Consejo.
"Estas actitudes habrían provocado el rechazo del Cabildo de los 24 Electores y de toda la nobleza Inca de la ciudad del Cuzco, quienes argumentaban, de acuerdo con la tradición, que solo el alférez real de los incas, el alcalde mayor y el alguacil podían ponerse esta insignia". (Donato Amado, 2017)
3.- Otro aspecto que causa temor y rechazo es el aura mesianica con el que se presenta Tûpac Amaru en 1780, en un contexto donde aún se esperaba la aparición del Rey Inca de las profecias, quien habría de "alzarse contra los españoles", "quitandoles las vidas, empezando por los corregidores, alcaldes y demás gentes" y "errojandolos a la mar por extrangeros".
Cómo los Incas del Cuzco son los encargados que garantizar y procurar la "correcta evangelización de los indios", además de ser defensores de la cristiandad, ven este mesianismo de Tûpac Amaru como "paganismo" e incluso como una "apostasía", dónde Túpac Amaru quería asemejarse o igualarse a Jesús Cristo.
4.- La casi totalidad de los Incas del Cuzco no conocían a José Gabriel Túpac Amaru, ni habían oído hablar de él, hasta el inicio de sus disputas judiciales con Betancur en 1776 y hasta el momento del estallido de la rebelion en 1780; por ende no mantuvieron ningún vínculo ideológico o amical con él antes, mucho menos comunicación.
5.- Un grupo de los Incas del Cuzco que lo enfrentaron al momento de iniciar su rebelión ya prestaban servicios en la Milicia del Cuzco y en otras milicias provinciales, ya sea como suboficiales u oficiales, por lo que ellos solo cumplieron con su deber y obligación, como todo militar al servicio de la Corona.
Los Incas del Cuzco también se encargaron de organizar y financiar a la Compañía de Milicias Disciplinadas de Infantería de Indios Nobles Patricios del Cuzco, quienes tenían por objetivo derrotar a Tûpac Amaru y a los otros rebeldes.
6.- En 1781, Don José Gabriel T. A. cuestiona la legitimidad de los nobles y caciques enemigos, llegando a plantear la abolición de este sistema señorial en beneficio de los indios tributarios, acusando a estos (adversarios) de ser parte de la corrupción, "mal gobierno" y de ser partícipes de los abusos. Se ordena que todo indio noble y cacique enemigo sea ejecutado sumariamente, y sus propiedades sean confiscadas en beneficio de la causa rebelde. Aquello causa más miedo a los Incas del Cuzco.
Referencias:
.- Ficha de Relación histórica de los sucesos de la rebelión de José Gabriel Tupac-Amaru, en las provincias del Perú, el año de 1780.
.- Un siglo de rebeliones anticoloniales: Perú y Bolivia 1700-1783, Scarlett O’Phelan (2015).
.- Documentos para la historia de la sublevación de José Gabriel de Tupac-Amaru, The Rockefeller Foundation (1936).