miércoles, 24 de junio de 2020

Alfredo Romainville el maldito gamonal del Cusco.

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Alfredo Romainville castigó cruelmente a la campesina Juana Oré, porqué se demoró en la palla (recolección-cosecha) de coca, triturandole las manos, por lo que poco después tuvieron que amputárselas.

El periódico "El Sol del Cusco" publicó en 1962 las fotografías de la mujer mostrando sus muñones, así como de otros campesinos castigados con amputaciones. A Cosme Huamán Aguirre, Romainville lo golpeo terriblemente por llegar tarde a cumplir las condiciones y lo arrojó a un barranco. Una de sus piernas se fracturó y tuvo que ser amputada.

A Justino Oviedo Sulca un niño de 12 años, por no igualar a los adultos en el trabajo, lo azotó en la cara y le reventó un ojo. La esposa de Duque Cesárea Matasoglio, castigó cruelmente a Rosa Valdez Andrade y su hermana por haberles negado el saludo. Las víctimas fueron encerradas en su choza, a las que humearon con azufre, lo que provocó la ceguera de ambas estas noticias difundidas por los dirigentes campesinos de la hacienda Huadquiña conmocionaron a la opinión publica de todo el pais.

Otros casos de violencia contra los campesinos fueron exhibidos en la universidad San Antonio de Abad del Cusco para sensibilizar a los estudiantes y movilizar el apoyo a Hugo Blanco.

Fuente: Diario El Sol del Cusco, 30 de mayo 1962
Extracto del libro "La revolución de los arrendires: Una historia personal de la reforma agraria"
Autor: Rolando Rojas Rojas
 

REFLECCIÓN POR EL DIA DEL "CAMPECINO" 24-6-2020

La Reforma Agraria: justicia, autoritarismo y exotización

2019-06-26



El 3 de octubre de 1968, el general Juan Velasco Alvarado dio un golpe de estado contra el entonces presidente Fernando Belaúnde Terry, dando inicio al Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Este proceso, llamado por algunos académicos una “revolución peculiar” (Cfr. Hobsbawn 1971, Aguirre-Drinot 2017), tuvo un impacto profundo en la vida política del país, promoviendo numerosos cambios como la reforma educativa o la nacionalización del petróleo. La más significativa de las leyes declaradas por Velasco fue el Decreto Ley 17776 de la Reforma Agraria, del 24 de junio de 1969. Algunos años antes, en 1962, la Junta Militar presentó un proyecto de Reforma Agraria en respuesta al movimiento campesino liderado por el líder trotskista Hugo Blanco en La Convención y Lares. Asimismo, en el segundo año de su primer gobierno, Belaúnde aprobó la Ley 15037, una mediatizada Reforma Agraria. De acuerdo con Matos Mar esta ley “la ley no significó una auténtica transformación de la estructura agraria, sino una medida política de concesión frente a la enorme presión campesina que se dejaba sentir a nivel nacional”. En contraste con ambas leyes precedentes, el gobierno de Velasco ejecutó su propia reforma siguiendo un plan de revolución nacional, que consistía en un cambio radical basado en “la transformación de las estructuras económicas, sociales y culturales del país”, como indica el primer párrafo del DL 17776.

La Reforma Agraria de Velasco consistió en la expropiación de haciendas en favor de los campesinos que trabajaban en ellas. Cabe resaltar que la hacienda fue un espacio necropolítico donde la vida de sus trabajadores era administrada por los gamonales. Como un ejemplo de las condiciones inhumanas de trabajo en las haciendas peruanas quisiera mencionar el testimonio de Juan H. Pevez, un líder campesino de Ica. En mayo de 1920, Pevez denunció las numerosas torturas sufridas por los campesinos en las haciendas iqueñas. En colaboración con otros líderes, Pevez propuso: "Eliminar los elementos de tortura que usaban cuando no realizaban los trabajos de la hacienda a satisfacción de los patrones. Los hacendados contaban con elementos de tortura como el cepo, la barra, el tortor y otros elementos terribles aparte de palos, látigos". Debido a estos crímenes impunes, para Pevez la hacienda representaba "un estado pequeño dentro del Estado grande que era el Perú" (119), enfatizando así el poder de los hacendados para controlar y exterminar los cuerpos campesinos. Tales abusos fueron comunes en numerosas regiones del país hasta la Reforma Agraria velasquista. Por lo tanto, es importante señalar que Velasco liquidó un régimen de violencia colonial, promoviendo la reivindicación de las poblaciones campesinas/indígenas. Tal reforma no fue “por tanto, una ley de despojo, sino una ley de justicia”, tal como resaltó el propio Velasco en su mensaje de promulgación en 1969.

El gobierno militar confirió la propiedad de las tierras expropiadas a los trabajadores de la hacienda. Su objetivo fue incentivar la producción rural de acuerdo a su proyecto de modernización nacional. Con la Reforma se buscaba aumentar “la producción y la productividad del sector agropecuario” (Artículo 1, DL 17716). Con este objetivo, el gobierno creó cooperativas que introdujeron al campesinado dentro de una economía que se quería moderna, restringiendo su participación socio-política. La cooperativa significó la transformación de las haciendas en organizaciones productivas bajo el control del gobierno revolucionario. Además, esta reforma solo benefició a un específico sector del campesinado. Por ejemplo, quienes trabajaban en las haciendas y se integraron al sistema cooperativista, recibieron más préstamos y porciones de tierra para cultivar que los colonos o los simples comuneros de las comunidades indígenas adyacentes. En palabras de Cinthia McClintock: "Aunque la Reforma peruana hirió a los hacendados severamente, esta ayudó solo a un 10 o 15 por ciento del campesinado nacional, especialmente a aquellos de las haciendas costeñas y andinas que se convirtieron en CAPs y SAIS”. Siguiendo a Caballero y Álvarez en Aspectos cuantitativos de la reforma agraria (1980), las CAPs eran las cooperativas agrarias de producción, mientras que las SAIS se referían a las sociedades agrícolas de interés social, las cuales acumularon principales cantidad de tierras y préstamos.

Enfrentando estas circunstancias, la Confederación Campesina del Perú y su secretario general, Manuel Llamohja, plantearon duras críticas a Velasco, enfatizando el carácter autoritario de la reforma. En relación a este tema tenemos que recordar la creación del Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS) en 1971. Esta institución se encargó de diseminar la ideología nacionalista del estado, imponiendo su poder en el país, cooptando partidarios y simpatizantes. SINAMOS evidenció el interés por mantener la hegemonía de las Fuerzas Armadas. No es una coincidencia que fuera llamado “la aplanadora” en alusión a su radical campaña de adoctrinamiento, ignorando otras posiciones políticas. De acuerdo a Heilman, SINAMOS organizó la participación campesina en el proceso de la Reforma Agraria. Considerando estos factores, ¿cuál fue realmente el rol de los campesinos en este contexto? Para Hobsbawn, por ejemplo, los campesinos fueron sujetos pasivos dentro del proceso de revolución militar. No hay que olvidar además que entre 1962 y 1965 (según los datos de Béjar en 1973), los militares reprimieron numerosas guerrillas dirigidas por líderes socialistas en colaboración con los campesinos. En este sentido, la Reforma Agraria de 1969 trató de prevenir nuevas revueltas en los Andes, demostrando la capacidad militar para controlar insurgencias campesinas, tal como señalaron Bourque y Scott Palmer. Por lo tanto, el campesinado era visto como un grupo a ser dominado por las Fuerzas Armadas. Por ejemplo, planeando reducir las actividades políticas campesinas, el gobierno revolucionario declaró el Decreto Ley 19400 que buscó reemplazar las organizaciones campesinas por ligas y federaciones agrarias de corte nacionalista (Cfr. Heilman 2016: 134).

Manuel Llamohja escribió furiosos manifiestos contra las políticas agrarias del velascato, exigiendo “una verdadera reforma agraria de carácter antifeudal y anti-imperialista”. Asimismo, él declaró que los militares “hicieron reformas en sus respectivos países con la intención de calmar a las masas que luchan por su tierra y su liberación de los grupos de explotación capitalista” (en Heilman 2017: 152). Según este líder, la ley de reforma agraria velasquista proyectó reducir las luchas campesinas por la tierra, introduciendo cooperativas para controlar cualquier forma de violencia y desorganización. De hecho, dentro de las cooperativas “los representantes de los gamonales y el estado sobrepasaban a los representantes de los campesinos (Llamohja 2017: 134). De esta manera, solo el estado tenía autoridad para administrar los territorios campesinos. Llamohja también rechazó la ley de compensación, también llamada “la deuda agraria”, basada en la obligación campesina de indemnizar económicamente a los hacendados expropiados. Bourque y Scott Palmer comentan que esta ley exigía que los cooperativistas debían pagar por la expropiación de las haciendas a sus primeros dueños. En este sentido, mientras la ley agraria planeó que las tierras sean más prósperas y productivas, para muchos campesinos esta ley fue una amenaza para sus estilos de vida y sus modos de hacer política.

Sin embargo, en otros casos, los campesinos reelaboraron las leyes de Velasco de acuerdo a sus propias prioridades. Por ejemplo, Saturnino Huillca adoptó el discurso del velasquismo para obtener beneficios específicos para su comunidad en Cusco. A diferencia de Llamohja, Huillca se convirtió en un ícono del éxito de la Reforma Agraria, publicando un testimonio en el cual declaraba su admiración por Velasco. En el libro Huillca: habla un campesino peruano, en colaboración con Hugo Neira, él afirma: "Juan Velasco Alvarado es un hombre que hace crear una esperanza a nuestro corazones”. Luego, en referencia a la implementación de las cooperativas, señala: "Va a ser una institución de provecho para los campesinos. Es de mucho valor" (117). Finalmente, Huillca participó en Kuntur Wachana, una película dirigida por Federico García Hurtado que idealizaba al campesinado desde la perspectiva del Gobierno Revolucionario. El caso de Huillca ejemplifica cómo Velasco buscó incorporar y controlar la tradición histórica de los movimientos campesinos. Captando líderes campesinos dentro de sus líneas, el gobierno buscaba minimizar la influencia de los partidos de izquierda en los Andes peruanos. Así las cosas, podemos afirmar que una confrontación entre Velasco y la izquierda terminó por mermar las voces de los campesinos e indígenas. Es por esto que la tierra pasó a ser un modelo de productividad o un centro de revolución comunista, perdiendo sus valores ancestrales. Al respecto, el trabajo de Marisol de la Cadena en Earth Beings (2015) resulta fundamental para entender los desencuentros entre los actores involucrados en el proceso de Reforma Agraria. En un segmento de este libro, De la Cadena narra cómo para el líder campesino Mariano Turpo la tierra era un pariente y parte de sí mismo, mientras que para las autoridades se trataba solo de una porción de suelo entregada a los campesinos.

Con el objetivo de reforzar el poder de su retórica nacionalista sobre el campesinado, el gobierno revolucionario usó un intenso sistema de propaganda. Como recuerdan Aguirre y Drinot, en el libro The peculiar revolution (2017), este proceso incluyó "medios escritos, radiales y televisivos, afiches, canciones y festivales". El artista peruano Jesús Ruiz Durand fue uno de los principales responsables por la estética de aquellos afiches, y que es conocida como “Pop achorado”. El sentido de lo achorado consistió en la representación de los campesinos como sujetos con energía y orgullo de su indigenidad. El artista ha indicado que su interés fue retratar a los campesinos más allá de los estereotipos de subalternos. No obstante, este tipo de representación siguió exotizando a las minorías de acuerdo a las políticas militares, tratando de integrar la multiplicidad social campesina dentro de un único bloque. En otras palabras, la representación visual del velasquismo es un ejemplo de una traducción colonial que subsume los cuerpos campesinos/indígenas, reduciendo su autonomía al convertirlos en símbolos revolucionarios. En este punto, la difusión de Túpac Amaru como ícono fue crucial para fortalecer el proyecto velasquista de integración nacional. De esta manera, el gobierno militar configuró una imagen de un indio/campesino permitido solo en ciertos niveles, con límites específicos de inclusión, prosiguiendo así anteriores representaciones como las del indigenismo de Augusto B. Leguía en la década del veinte. Si podemos hablar de un indigenismo velasquista,  este mantuvo una posición autoritaria y paternalista sobre los campesinos, considerando que ellos necesitaban la asistencia de representantes nacionales (desde burócratas hasta intelectuales) para trabajar sus tierras y ser incluidos en la nación.

La relación jerárquica entre los campesinos y el gobierno militar se puede apreciar claramente en la sustitución de “Indio” por “Campesino”. Velasco propusó este cambio como una forma de inclusión. Si “Indio” ha sido un sinónimo de pobre y subalterno en la historia peruana (como han apuntado Carlos Iván Degregori y Carmen Salazar-Soler), por su parte “campesino” buscaba reconocer los derechos del trabajador de la tierra. Sin embargo, el tránsito entre una y otra designación involucraba la reducción de una tradición india (política, ritual, cultural) en nombre de un proyecto de modernización que convertía a aquellos indios en trabajadores al servició del progreso de la nación. Sin negar su valor al acabar con el sistema necropolítico de las haciendas, no pueden soslayarse sus proyectos de homogenización del campesinado, sus leyes que buscaban controlar y reducir las organizaciones políticas campesinas.  Se hace, pues, necesario ahondar en la propia perspectiva, en el lugar de enunciación de los propios líderes campesinos/indígenas más allá de las idealizaciones letradas de la Reforma Agraria. En este punto, el testimonio de Manuel Llamohja, en colaboración con Jaymie Patricia Heilman, Now Peru is Mine (2016), es una lectura indispensable para dejar de pensar el proceso de Reforma Agraria a partir de un heroizado Velasco.

Seguir hablando de la reforma agraria solo desde una perspectiva nacional o letrada no hace sino develar nuestra mentalidad colonial, que nos impide comprender y escuchar las voces campesinas/indígenas que hablan por sí mismas, sin necesidad de ventrílocuos exotistas. Es urgente un proceso a la reforma más allá del entusiasmo o los rechazos grandilocuentes, del victimismo o las repeticiones de frases populistas. Solo así podremos recuperar la agencia política de los sujetos campesinos/indígenas que confrontaron, adaptaron, negociaron con las políticas reformistas iniciadas en 1969 y que siguieron impactando el mundo agrario en las siguientes décadas.

http://www.noticiasser.pe/opinion/la-reforma-agraria-justicia-autoritarismo-y-exotizacion

lunes, 22 de junio de 2020

NACIMIENTO DEL MOVIMIENTO POLITICO PLURINACIONAL LOS HIJOS DEL SOL.

22 DE JUNIO 2016 CUSCO PERÚ
PRIMER CONGRESO IDEOLÓGICO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DEL PERÚ
NACIMIENTO DEL MOVIMIENTO POLÍTICO PLURINACIONAL LOS HIJOS DEL SOL.

SEGUNDO CONGRESO SE REALIZARA EN LA CIUDAD DEL CUSCO EL 21 DE SETIEMBRE DE 2016


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jueves, 18 de junio de 2020

MANIFIESTO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DEL PERÚ A LOS INDIOS DE LAS PROVINCIAS INTERIORES

MANIFIESTO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DEL PERÚ A LOS INDIOS DE LAS PROVINCIAS INTERIORES

46 Nobles hijos del sol, amados hermanos, a vosotros virtuosos indios, os dirigimos la palabra, y no os asombre que os llamemos hermanos: lo somos en verdad, descendemos de unos mismos padres; formamos una sola familia, y con el suelo que nos pertenece, hemos recuperado también nuestra dignidad y nuestros derechos. 

Hemos pasado más de trescientos años de esclavitud en la humillación más degradante, y nuestro sufrimiento movió al fin a nuestro Dios a que nos mirase con ojos de misericordia. 

Él nos inspiró el sentimiento de libertad, y Él mismo nos ha dado fuerza para arrollar a los injustos usurpadores, que sobre quitarnos nuestra plata y nuestro oro, se posesionaron de nuestros pueblos, os impusieron tributos, nos recargaron de pensiones, y nos vendían nuestro pan y nuestra agua. 

Ya rompimos los grillos, y este prodigio es el resultado de vuestras lágrimas y de nuestros esfuerzos. 

El Ejército Libertador que os entregará esta carta, lo enviamos con el designio de destrozar la última argolla de la cadena que os oprime. Marcha a salvaros y protegeros. 

El os dirá y hará entender que están constituidos; que hemos formado todos los hijos de Lima, Cuzco, Arequipa, Trujillo, Puno, Huamanga y Huancavelica, un Congreso de los más honrados y sabios vecinos de esas mismas provincias. 

Este Congreso tiene la misma y aún mayor soberanía que la de nuestros amados Incas. 

Él, a nombre de todos los pueblos, y de vosotros mismos, va a dictar leyes que van a gobernarnos, muy distantes de las que nos dictaron los injustos reyes de España. 

Vosotros indios, sois el primer objeto de nuestros cuidados. 

Nos acordamos de lo que habéis padecido y trabajamos para haceros felices en el día. Vais a ser nobles, instruidos, propietarios y representareis entre los hombres todo lo que es debido a vuestras virtudes. 

Esperad muy breve el cumplimiento exacto de estas promesas, que no son seguramente como los falsos ofrecimientos del gobierno español. 

Aguardad también nuestras frecuentes cartas, nuestras determinaciones y nuestra Constitución. 

Todo os irá en vuestro idioma quechua, que nos enseñaron nuestros padres, y que mamasteis a los pechos de vuestras tiernas madres. 

¡Hermanos! El día que recibáis esta carta veréis a vuestro padre el sol amanecer más alegre sobre la cumbre de vuestros volcanes de Arequipa, Chachani, Pichupichu, Coropuna, Sulimana, Sarasara, Vilcanota, Ilimani. 

Abrazad entonces a vuestros hijos, halagad a vuestras esposas, derramad flores sobre las hueseras de vuestros padres y entonad al son de vuestro tambor y vuestra flauta dulces yaravíes, y bailad alegres cachuas diciendo a gritos: ya somos nuestros; ya somos libres; ya somos felices. 

En la ciudad de Lima, a 10 de octubre de 1822 años. 

46 Augusto Tamayo Vargas y César Pacheco Vélez, José Faustino Sánchez Carrión. 
Colección documental de la independencia del Perú, tomo I, vol. 9, págs. 94-95, Lima, 1974. 

103 Javier de Luna Pizarro, Presidente José Sánchez Carrión, Diputado Secretario Francisco Javier Mariátegui, Diputado Secretario 
http://www.congreso.gob.pe/Docs/participacion/museo/files/museo/libros/padres_patria_06072012.pdf
NOTA: FRANCISCO JAVIER DE LUNA PIZARRO PACHECO Quien sería el primer Presidente del primer Congreso Constituyente del Perú y vigésimo Arzobispo de Lima.

El cacique Inacayal, la lógica racista del "perito" Moreno y los cautivos en el Museo de La Plata



"Yo jefe, hijo de esta tierra, blancos ladrones, mataron a mis hijos, mataron a mis hermanos, robaron mis caballos y la tierra que me vio nacer. Yo, prisionero".
Modesto Inacayal
Modesto Inacayal fue uno de los últimos grandes caciques de los pueblos originarios. Su resistencia a la campaña del desierto fue descripta largamente en distintas obras. Torturado y humillado en la Isla Martín García por las tropas de Julio Argentino Roca, salvó su vida y la de su familia merced a gestiones del Francisco "perito" Moreno. Sin embargo, fue llevado prisionero al Museo Nacional de La Plata y exhibido como un esclavo. Allí se suicidó en 1888.
Recién en abril de 1994 se restituyeron los restos óseos de Inacayal a las comunidades indígenas de Chubut. La devolución total se produjo en 2014 junto a los restos de su sobrina, Margarita Foyel, y los de su esposa. Los restos del cacique reposan en el mausoleo de Tecka (Chubut).
Por la noche los encerraban encadenados en los sótanos del museo de la Plata. Allí mismo hacían sus necesidades y comían en una olla para todos. Debían permitir a los visitantes del museo dibujar su retrato. Inacayal pasó allí los últimos cuatro años de su vida. Algunos afirman que se volvió loco. Cualquiera puede perder la razón si su propia esposa, con la que posó para retratos, muere en esas circunstancias y por si fuera poco debe pasar sus días mirando las vitrinas donde, además de animales, se exhiben los esqueletos de sus seres queridos. Pasó sus días observa los restos de su mujer. Es difícil imaginar una tortura psíquica más aberrante. Finalmente, un día en 1888, Inacayal se tiró por las escaleras del museo para morir. Antes de hacerlo, gritó algo en su lengua que nadie entendió.
Con Sayhueque
Hijo del cacique Huincahual, fue partícipe de los parlamentos organizados por el cacique Valentín Sayhueque. La solidaridad de Moreno para con Inacayal y su familia no fue lo que se pregona en algunas fuentes. Su finalidad fue en la práctica la de exhibir al cacique en su museo, como también lo hizo con la esposa y sobrina del líder indígena.
Sobre el perito Moreno el historiador Osvaldo Bayer dejó claro su juicio: "la prisión "científica" que sufrieron tantos representantes de los pueblos originarios y los escritos altamente racistas del famoso Perito Moreno y de los denominados "científicos" de la época que igualaban a los indios con los judíos, en cuanto a sus rasgos fisonómicos".
Inacayal fue detenido el 18 de octubre de 1884 por las tropas del coronel Lasciar con el fin de enviarlo a Buenos Aires, donde al comienzo vivió un año y medio en el Tigre.
El cacique tehuelche siempre fue vinculado a los referentes indígenas de aquél entonces: Sayhueque y Foyel. Supo tener 900 hombres a su mando.
En 1890 Pascasio Moreno decía "tenemos ya en el Museo representantes vivos de las razas más inferiores". En esa época se compraban los indios para servidumbre y los hijos se extirpaban de sus padres. Así se justificó la decisión de exhibirlos en el Museo platense como si sus restos fuesen parte de un zoológico.
Un dato no menor es la forma en la que Moreno optó para "mostrar" a los representantes de "razas inferiores" -como él las llamó-. Durante el transcurso del día quedaban expuestos en las vidrieras del museo y por las noches los enviaban a dormir al sótano.
Poco a poco fueron muriendo y la mejor opción que encontró Moreno fue descarnar los cuerpos, poner los cerebros en formol y extirparles los cueros cabelludos. De esta manera podían "exhibir" en el museo a los indios como decía el "perito" de razas inferiores.
Las tareas que Moreno distribuyó para sus prisioneros fueron variadas. Las mujeres tenían el encargo de limpiar el museo, lavar toda la ropa del personal del lugar y el armado de telares para que puedan venderse. Los hombres debían limpiar las cloacas, hacer pozos y tareas de construcción.
Roca fue uno de los principales genocidas de indígenas del sur argentino. Entre 1875 y 1885 fue el tiempo que duró su "conquista" esclavizando indios pampeanos y patagónicos. Aquel que no "colaboraba" era asesinado.

martes, 16 de junio de 2020

PROYECTO REPÚBLICA FRACASO TOTAL DE LOS CHAPETONES

PROYECTO REPÚBLICA FRACASO TOTAL DE LOS CHAPETONES, A 200 AÑOS DE ESTA FALSA Y TRAICIONADA INDEPENDENCIA.
ES URGENTE RESTAURAR USOS, COSTUMBRES Y POLÍTICAS DE ESTADO DEL TAWANTINSUYO.

La imagen puede contener: 2 personas, incluido Yuri Antonio Huachaca Cuchuri, personas sentadas

MAPA IDIOMATICO ANCESTRAL.